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miércoles 29 de mayo, 2024

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Este agosto es el segundo con menos agua embalsada desde 1995

  • La reserva de agua se encuentra en el 44,7% de su capacidad y los embalses destinados al consumo humano y agricultura están al 36,7%.

El agua embalsada desempeña un papel crítico en la vida de las personas y en el desarrollo sostenible. España enfrenta un segundo verano consecutivo con la reserva de agua embalsada más baja desde 1995. Según datos del Boletín Hidrológico del Ministerio de Transición Ecológica, la reserva de agua se encuentra en el 44,7% de su capacidad y cada semana disminuye hasta un 1,5% debido a la evaporación y el creciente consumo. Asimismo, los embalses destinados al consumo humano y la agricultura se sitúan al 36,7% de su capacidad.

Por ello, es esencial implantar un uso adecuado y una planificación responsable de la gestión del agua en los embalses para asegurar un suministro óptimo, impulsar el crecimiento económico y preservar los ecosistemas acuáticos en beneficio de la sociedad. «La baja reserva de agua en los embalses en este agosto es motivo de gran preocupación. Por ello, hemos de trabajar para promover el uso responsable del agua y tomar medidas para garantizar un futuro sostenible para todos”, asegura Beatriz Nespereira, responsable editorial de MINT.

La falta de agua en los embalses puede acarrear graves problemas que afectan tanto a la sociedad como al medio ambiente. Algunas de las principales consecuencias son la escasez de agua potable y segura para el consumo humano, los riesgos de sequía agrícola que pueden impactar negativamente en la producción de cultivos, una crisis energética, los impactos en los ecosistemas acuáticos, el aumento de incendios forestales, los impactos económicos y las tensiones sociales y políticas.

¿Por qué el agua embalsada es crucial para la sociedad?

La escuela especializada en formación industrial, MINT, explica las razones por las cuales el agua embalsada es crucial para la sociedad.

  • Abastecimiento de agua potable: El almacenamiento del agua en embalses asegura un suministro constante de agua potable durante todo el año, incluso en épocas de sequía o estiaje, garantizando acceso a agua limpia y segura para el consumo humano y para actividades diarias.
  • Riego agrícola: El agua almacenada en embalses es esencial para la agricultura, permitiendo el riego de cultivos, lo que aumenta la productividad y asegura la seguridad alimentaria.
  • Generación de energía hidroeléctrica: Los embalses son fundamentales para la generación de energía hidroeléctrica, produciendo electricidad renovable y limpia al acumular agua en el embalse y liberarla a través de turbinas, reduciendo así las emisiones de gases de efecto invernadero y diversificando la matriz energética. Actualmente, los embalses destinados a la producción de energía eléctrica se encuentran al 62,3% de su capacidad, por debajo de los valores medios de la última década (72,6%).
  • Control de inundaciones: Los embalses desempeñan un papel esencial en la gestión de inundaciones, almacenando agua durante períodos de exceso y liberándola gradualmente para prevenir la acumulación de grandes cantidades aguas abajo, reduciendo así el riesgo de inundaciones catastróficas.
  • Recreación y turismo: Muchos embalses ofrecen oportunidades para actividades recreativas y turismo, como pesca, navegación y desarrollo de zonas de esparcimiento, promoviendo el bienestar y la calidad de vida de las personas, e impulsando la economía local a través del turismo.
  • Reserva estratégica de agua: Los embalses pueden servir como una reserva estratégica de agua para afrontar emergencias o situaciones de escasez prolongada, como sequías, brindando mayor resiliencia frente a crisis de suministro de agua.
  • Conservación del ecosistema acuático: A pesar de los impactos ambientales asociados con la construcción de embalses, la adecuada planificación y manejo de estas infraestructuras pueden contribuir a la conservación de ecosistemas acuáticos al regular el flujo de agua.

“La conservación del agua, la promoción de prácticas agrícolas eficientes, el desarrollo de tecnologías de ahorro de energía y la protección de los ecosistemas acuáticos son algunas de las estrategias para enfrentar los desafíos asociados con la baja reserva de agua en los embalses», asegura Beatriz Nespereira.

Es fundamental el compromiso de utilizar el agua de manera consciente y eficiente, promover la conservación de nuestros embalses y apoyar la implementación de políticas y prácticas que garanticen un suministro de agua seguro y estable para las generaciones futuras.

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