Con las fiestas, llega el deseo de regalar. Y en esta sociedad en la que nos guiamos muchas veces por los impulsos, ya no vale cualquier cosa. Buscamos impactar, dejar huella, ser originales, a veces sin pararnos a pensar demasiado en todo lo que implica el detalle que ofrecemos a nuestros seres queridos.
Los grandes damnificados por esta búsqueda de la originalidad son los animales exóticos, especialmente aquellos que, por su pequeño tamaño, dulce apariencia y llamativas habilidades se convierten en objeto de compra fácil. Un ejemplo de ellos son los petauros del azúcar.
Las páginas de anuncios online ofrecen a estas criaturas como animales de compañía por poco más de 150 € describiéndolos como “muy monos y mansitos”. Pero la realidad es muy distinta. El petauro del azúcar es un mamífero exótico, nocturno, social, es decir, que vive en grupo y que se desplaza saltando de rama en rama y planeando en el bosque. Además, son extremadamente ruidosos y tiene glándulas muy olorosas de marcaje que les sirven para reforzar sus lazos sociales y marcar su territorio
Lamentablemente, cuando son criados como mascotas en casas, viven en jaulas y aislados, lo que les provoca estrés, ansiedad, y pueden desarrollar enfermedades que, en muchos casos, los lleva a una muerte prematura. Asimismo, un petauro obligado a vivir en soledad puede desarrollar problemas de comportamiento, tales como vocalización excesiva, automutilación, agresividad o letargo.
El petauro o “planeador del azúcar” ocupa el segundo puesto entre los cinco mamíferos exóticos más buscados como mascota, lista que encabeza el mono tití, y completan los servales, los erizos o las suricatas.
La moda de adquirir animales exóticos como animales de compañía no para de crecer y unos pocos segundos de vídeo en una red social son, muchas veces, el único conocimiento previo de compradores a la hora de adquirir criaturas no aptas para vivir en cautividad.
Como resultado, millones de estos animales sufren en manos de particulares ya que, por una parte, existe una gran falta de información rigurosa acerca de sus necesidades y, por otra, se trata de especies que en un gran porcentaje de los casos no son aptas para una vida en el ambiente doméstico, puesto que sus necesidades fisiológicas y de comportamiento, tremendamente complejas, resultan prácticamente imposibles de satisfacer fuera de la naturaleza.
Recientemente, en el centro de rescate y rehabilitación Primadomus de Alicante recibieron una solicitud de rescate de Tila, un serval hembra cuya familia cuidadora reconocía: “en las redes sociales solo ves los momentos bonitos y positivos de tener un serval como animal de compañía, pero la realidad es que a medida que va creciendo resulta muy difícil mantenerlo en casa, sobre todo teniendo niños pequeños o si recibes visitas y el animal se pone nervioso. Si hubiera sabido antes las dificultades que suponía su cuidado, sin duda no lo hubiera adquirido”.
Cada año se producen más de 100 peticiones de rescate de mamíferos exóticos en nuestro país.
Desde la Coalición para el Listado Positivo, formada por las entidades de protección animal AAP Primadomus, ANDA y FAADA, quieren evidenciar esta triste realidad y concienciar a la sociedad sobre el sufrimiento de estos animales al no poder desarrollarse y seguir sus instintos naturales.

