El dengue, una enfermedad viral transmitida principalmente por el mosquito Aedes albopictus, ha visto un aumento significativo en su presencia en Europa, alcanzando un total de 300 casos autóctonos en 2024. Este mosquito, originario de áreas tropicales y subtropicales, se ha adaptado a las zonas urbanas y periurbanas del continente, poniendo en alerta a las autoridades sanitarias y expertos en control de plagas. Especialistas de Rentokil Initial resaltan la importancia de una coordinación efectiva con las administraciones para poder llevar a cabo intervenciones rápidas y eficaces.
Un aumento alarmante en casos autóctonos
De los 300 casos de dengue autóctono, la mayoría se concentraron en Italia, Francia y España, siendo España el tercer país europeo con más casos registrados, con un total de 8 en el último año. Este dato representa un aumento significativo en comparación con los 3 casos registrados en 2023, lo que subraya la creciente amenaza del dengue autóctono en Europa.
El dengue autóctono se diferencia del dengue importado por el modo de contagio. Mientras que en el dengue importado las personas contraen la enfermedad en países endémicos como Brasil, Vietnam o Filipinas, el dengue autóctono ocurre cuando un mosquito local Aedes albopictus pica a una persona ya infectada y posteriormente transmite el virus a otros individuos. Esta transmisión local resalta la importancia de mantener un control estricto sobre las poblaciones de mosquitos para evitar brotes adicionales.
Control y vigilancia: claves en la lucha contra el dengue
Para entender cómo se controla este tipo de brotes, Rubén Bueno Marí, entomólogo y director del Centro Europeo de Control Vectorial de Rentokil Initial, explica los protocolos seguidos por los profesionales del sector. Según el experto, una respuesta rápida es fundamental: «Cuando se notifica un caso, en menos de 24 horas se realiza una intervención en el área afectada con el uso de trampas para mosquitos», comenta. Este proceso se lleva a cabo en un radio de 200 metros alrededor del lugar donde se detectó el caso, y se repite durante los días siguientes para asegurarse de que no haya más mosquitos infectados.
La colaboración entre administraciones públicas y empresas especializadas en control de plagas es esencial para garantizar que las estrategias de control sean efectivas y no aumenten la resistencia a los insecticidas. Los datos epidemiológicos juegan un papel crucial en la toma de decisiones rápidas y en la implementación de medidas de control adecuadas.
El Virus del Nilo Occidental y sus diferencias con el dengue
En España, además del dengue, el pasado año también se detectaron más de 100 casos de fiebre del Virus del Nilo Occidental. Este virus, que también es transmitido por mosquitos, ha provocado varias muertes en la península. A diferencia del dengue, el Virus del Nilo Occidental es un patógeno endémico en ciertas regiones de España, especialmente en humedales donde mosquitos Culex (el mosquito común) propagan la enfermedad.
En este caso, el modo de actuación es distinto, debido a que los mosquitos Culex tienen hábitos y comportamientos diferentes a los del Aedes albopictus. Mientras que el Aedes es comúnmente encontrado en zonas urbanas, el Culex habita más en áreas periurbanas y rurales. La intervención en estos casos debe ser más amplia, extendiéndose hasta un kilómetro alrededor del área afectada para evitar una propagación más extensa. En este sentido, las nuevas tecnologías como el uso de drones están siendo implementadas para combatir de manera más efectiva a los mosquitos Culex, mientras que en el caso del Aedes, se utiliza la técnica del mosquito estéril.
Innovación en el control vectorial
El futuro del control vectorial en Europa pasa por una innovación constante y por evitar la dependencia de los insecticidas, que con el tiempo pueden generar resistencia en las plagas. Según Rubén Bueno, la clave está en una combinación de prevención, identificación rápida y tecnologías innovadoras. Una de las técnicas más prometedoras es la del mosquito estéril. Este método consiste en liberar mosquitos macho esterilizados en áreas infestadas, lo que impide que las hembras produzcan crías viables, reduciendo así la población de mosquitos.
Aunque esta técnica no busca la erradicación completa de los mosquitos, ya que estos desempeñan un rol ecológico importante, sí contribuye a reducir la propagación de enfermedades. Supervisar y controlar las poblaciones de mosquitos de manera sostenible es fundamental para evitar problemas de salud pública sin alterar el equilibrio ecológico.
Hacia un control más eficiente y sostenible
En conclusión, la prevención del dengue y otras enfermedades transmitidas por mosquitos en Europa dependerá de una mayor coordinación entre las administraciones públicas, las empresas especializadas y los expertos en control de plagas. Además, será crucial la innovación en las técnicas de control, buscando alternativas sostenibles y eficaces que no solo combatan las plagas, sino que también protejan el medio ambiente.
A medida que el dengue autóctono y otras enfermedades transmitidas por mosquitos se expanden en Europa, es esencial que los países europeos sigan adoptando estrategias de control cada vez más avanzadas y tecnológicas para proteger a la población. Sin duda, el futuro del control vectorial en Europa pasa por la innovación, la colaboración y la rápida acción.

