La empresa española Roll´eat alerta del impacto ambiental y llama a actuar a instituciones y supermercados
Una transformación urgente y necesaria
La empresa catalana Roll’eat, pionera en productos sostenibles para envolver alimentos, ha lanzado un mensaje contundente: es el momento de dejar atrás los envoltorios de un solo uso.
La fundadora y directora general de la empresa, Meritxell Hernández, asegura que se necesita “reprogramar los hábitos de consumo”, del mismo modo en que se hizo en su momento con el tabaco. Para lograrlo, será clave la implicación activa de escuelas, administraciones públicas y grandes superficies.
Del aula al supermercado
Desde 2008, Roll’eat ha apostado por la sostenibilidad con productos como el Boc’n’Roll, un envoltorio reutilizable que ya es común en muchos centros escolares de Cataluña. En algunos casos, incluso se ha prohibido el uso de papel de aluminio o plásticos desechables.
Ahora, la empresa va un paso más allá: trabaja en el diseño de nuevos envoltorios reutilizables adaptados a productos frescos, como carnes, pescados o embutidos, para extender su uso a las compras diarias.
Datos que hacen reflexionar
Los beneficios ambientales son evidentes. Utilizar un solo envoltorio reutilizable durante seis años permite evitar el consumo de más de 1.000 metros de papel de aluminio. Esa cantidad equivale a 3,5 veces la altura de la Torre Eiffel.
Si todos los habitantes de Barcelona usaran este tipo de soluciones, se reducirían 520 kilómetros cuadrados de residuos, lo que representa cinco veces el tamaño de la ciudad.
El caso de los colegios
Los colegios también ofrecen una dimensión tangible del problema. Un centro escolar con 1.000 alumnos puede generar más de 317.000 metros cuadrados de residuos de papel de aluminio al año, solo en los almuerzos.
Para Roll’eat, este tipo de cifras confirman que la sostenibilidad comienza con decisiones cotidianas, como elegir un envoltorio reutilizable en lugar de uno de usar y tirar.
Sostenibilidad y salud van de la mano
Además de reducir residuos, estos productos ayudan a fomentar una alimentación más sana y menos procesada. “Nuestra misión es contribuir a un mundo más sostenible, donde la salud de las personas y la del planeta estén conectadas”, afirma Hernández.
En este sentido, los envoltorios reutilizables de Roll’eat no solo representan un cambio práctico, sino también una herramienta educativa y cultural.
El papel de los supermercados
Roll’eat también pone el foco en el impacto que tienen los supermercados sobre los hábitos del consumidor. “Frutas peladas en bandejas, carnes con doble envase, plátanos embolsados…”, enumera Hernández.
Para ella, es hora de que las grandes superficies dejen de tratar las opciones sostenibles como algo excepcional. “Lo normal debería ser poder comprar sin generar basura”, afirma.
Educar desde la infancia
El trabajo de concienciación debe empezar en la infancia. En los colegios donde se han introducido estos productos, los niños aprenden el valor de cuidar el planeta desde pequeños.
“Hace 30 años todo el mundo fumaba en cualquier sitio, hoy eso nos resulta impensable. Lo mismo debe suceder con los envoltorios desechables”, explica la fundadora.
Un camino alineado con Europa
Este modelo va en sintonía con la normativa europea, que en los últimos años ha avanzado en la prohibición de plásticos de un solo uso. Roll’eat se presenta como un actor clave en este proceso de cambio cultural y normativo.
La empresa cuenta con más de 15 años de experiencia desarrollando productos sostenibles, y sus envoltorios se usan ya en varios países europeos.
Objetivo 2030: envases sostenibles por defecto
Para el futuro, Roll’eat aspira a que los envases reutilizables sean la norma y no la excepción. Su visión para 2030 es clara: que estén presentes en cada casa, cada colegio y cada supermercado.
Actualmente, preparan nuevas líneas de productos que se adapten a más momentos de consumo, desde las compras frescas hasta los picnics o comidas para llevar.
Pequeños gestos, gran impacto
En este 31 de julio, pleno verano y momento de alto consumo de productos listos para comer, Roll’eat recuerda que las decisiones individuales tienen un peso colectivo.
Usar un envoltorio reutilizable, rechazar bandejas innecesarias o educar desde casa son pasos simples, pero de gran alcance.
Como concluye Hernández: “El residuo más sostenible es el que no se genera. Y en Roll’eat trabajamos para hacerlo posible, un gesto a la vez”.

